A veces, la medicina parece rozar lo imposible. El 4 de diciembre de 2013, en la ciudad de Changsha, China, un trabajador sufrió un accidente que le amputó completamente la mano. Los cirujanos lograron rescatarla, pero había un problema: los nervios y los tendones del brazo estaban tan dañados que no podían volver a unirla de inmediato. Si la mano quedaba sin irrigación, moriría. Entonces, el equipo médico del Hospital Xiangya tomó una decisión que parecía de ciencia ficción: conectaron la mano al tobillo del paciente. Allí, unida temporalmente a los vasos sanguíneos de la pierna, la mano pudo mantenerse con vida mientras el brazo se recuperaba. Durante un mes, aquella imagen desafió toda lógica: una mano “durmiendo” en un tobillo, esperando su regreso. Cuando finalmente llegó el momento, los cirujanos la reimplantaron en su lugar original. El paciente volvió a mover los dedos. Más allá d...