En el verano de 1518, la ciudad de Estrasburgo, entonces parte del Sacro Imperio Romano Germánico, fue escenario de uno de los episodios más enigmáticos y desconcertantes de la historia europea: la llamada “Epidemia de baile”, un brote de lo que los cronistas denominaron coreomanía o “locura danzante”. Todo comenzó con una mujer, Frau Troffea, quien una mañana salió a las calles y comenzó a bailar sin música ni motivo aparente. Su cuerpo se movía sin control, como si una fuerza invisible guiara sus pasos. Los vecinos la observaron con desconcierto, pero al día siguiente, otros se unieron a su extraño frenesí. En menos de una semana, decenas de personas bailaban junto a ella, exhaustas, deshidratadas, sin poder detenerse. Para finales del mes, las crónicas registraron cerca de 400 bailarines, todos atrapados en un trance colectivo. Las autoridades locales, convencidas de que la única cura era dejar que el fenómeno siguiera su curso, contrata...
E l médico que decidió no patentar la vacuna para que todas las compañías farmacéuticas puedan producirla, se la ofreció a todos los niños del mundo. Albert Bruce SABIN nació en 1906 en Białystok, Polonia. El médico y virólogo judío, famoso por descubrir la vacuna contra la poliomielitis, RENUNCIÓ al dinero de patentes para permitir que se propague a todos, incluidos los pobres. Entre 1959 y 1961, millones de niños en los países del Este, Asia y Europa fueron vacunados: la vacuna contra la poliomielitis de Sabin fue autorizada en Italia en 1963, obligatoria en 1966, erradicando así la enfermedad en el país. Él dijo: “Muchos insistieron en que patentara la vacuna, pero no quise hacerlo. Este es Mi REGALO PARA TODOS LOS NIÑOS del mundo". Y esa fue su voluntad.