No es una película. Fue su vida real. Mehran Karimi Nasseri perdió sus papeles cuando viajaba desde Irán a Europa. Sin documentos, sin patria, sin país que lo reconociera… quedó atrapado en el aeropuerto Charles de Gaulle de París. Y allí vivió durante 18 años. Dormía en un banco rojo, comía lo que le daban los empleados, y escribía en un diario mientras el mundo pasaba delante de sus ojos. Su historia fue tan impactante que inspiró la película La Terminal, dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Tom Hanks. Pero lo que en el cine parece conmovedor y esperanzador… en la vida real fue un drama silencioso. Nunca quiso firmar papeles que lo reconocieran como iraní. Decía que era británico. Se hacía llamar “Sir Alfred”. Quizá porque, en el fondo, ya no pertenecía a ningún lugar. Solo al pasillo frío de una terminal de aeropuerto. En 2022, volvió a su “hogar”. Volvió al aeropuerto. Y allí murió, de un infarto, como si ese lugar hubiese sido siempre su destino. La historia de Nasser...
En julio de 1945, un grupo de niñas de 13 años fue de campamento en Ruidoso, Nuevo México. Se bañaban alegremente en un río, sin saber que a pocos kilómetros, se acababa de detonar la primera bomba atómica del mundo: la prueba Trinity del Proyecto Manhattan. La chica que aparece al frente en la foto se llamaba Barbara Kent. Años después, contó lo que vivieron ese día: “De repente, una nube enorme apareció sobre nosotras. El cielo se iluminó de manera extraña, tanto que dolía mirarlo. Pensamos que era el sol, pero gigante.” Unas horas más tarde, empezaron a caer del cielo unos copos blancos. Las niñas, emocionadas, pensaron que era nieve. Se pusieron sus trajes de baño y jugaron en el río, riendo mientras se untaban “la nieve” en la cara. “Lo raro era que no estaba fría, sino caliente. Pero teníamos 13 años… y era verano.” Esos copos no eran nieve. Eran residuos radiactivos. A 64 km de allí, a las 5:29 a. m., había explotado la bomba. Nadie del pueblo fue advertido. Nadie fue evacuado....