Año 217 a.C. Roma cree tenerlo acorralado. Tras meses saqueando Italia, el ejército de Aníbal Barca queda atrapado en un valle por las fuerzas del dictador romano Quinto Fabio Máximo. Las salidas están bloqueadas. Las colinas vigiladas. La trampa parece perfecta. Pero Aníbal no piensa como los demás. En plena noche, ordena atar antorchas encendidas a los cuernos de miles de bueyes. Cuando los animales son liberados hacia las colinas, el fuego comienza a moverse en la oscuridad como si fuera un ejército intentando escapar. Los romanos, creyendo que el enemigo huye en masa, abandonan sus posiciones estratégicas para interceptarlo. Error fatal. Mientras Roma corre tras sombras ardientes, el verdadero ejército cartaginés avanza por el paso despejado y rompe el cerco sin apenas combate, durante la campaña de la Segunda guerra púnica. No fue fuerza. No fue suerte. Fue psicología, engaño y sangre fría. Aníbal convirtió animales en soldados y la oscuridad en aliada. Y Roma, por una noche, luc...
En los años 20, la artritis era todavía un enigma. Muchos médicos creían que era una infección. Nadie sabía exactamente cómo tratarla, y menos aún cómo aliviar el sufrimiento de quienes la padecían. Pero en 1929, algo cambió. Philip Hench, médico de la Clínica Mayo, observó un caso que lo dejaría perplejo: un paciente de 65 años, que sufría terriblemente de artritis, comenzó a mejorar justo después de contraer una enfermedad hepática que le provocó ictericia. Era extraño. Inesperado. ¿Cómo podía el daño en el hígado aliviar los síntomas de la artritis? Hench se obsesionó con la idea de que el cuerpo, bajo ciertas condiciones, generaba una sustancia capaz de calmar la inflamación. La llamó “factor X”. Y durante años, lo buscó sin descanso. Mientras tanto, otras pistas emergían. En el siglo XIX, Thomas Addison ya había relacionado la atrofia de las glándulas suprarrenales con ...