Imagina que estás ante la reina. Te pide una simple prueba de inocencia: tragarte las pieles de tres pollos crudos. Lo intentas. Una... dos... y cuando vas por la tercera, no puedes más. Vomitas dos. “¡Culpable!”, grita ella. No hay defensa posible. Solo muerte. Así funcionaba la justicia bajo el reinado de Ranavalona I de Madagascar, una de las mujeres más temidas y letales de la historia. Nacida como Ramavo en 1778, fue adoptada por la familia real tras una antigua deuda de honor. Más tarde se casó con el heredero, Radama I, un reformista que intentó abrir el reino a la influencia europea. Pero cuando Ramavo vio su oportunidad, lo envenenó lentamente y tomó el poder en 1828. Lo que siguió fue un régimen de purgas, torturas y terror. El sobrino del rey fue atravesado por lanzas. La hermana de Radama murió de hambre en prisión. Cientos de nobles y familiares corrieron la misma suerte. Ranavalona expuls...
La llamaban bruja. Le decían loca. Algunos la acusaban de ser perversa solo por amar a otra mujer. Pero Alma Karlin ya no prestaba atención a los susurros. Ella había nacido al margen. Y desde ahí, decidió conquistar el mundo. Nació en 1889 en Celje, cuando Eslovenia aún era parte del imperio austrohúngaro. Desde pequeña, la miraban como un error. Tenía malformaciones físicas, dificultades motoras y una mirada que nadie entendía. La partera le dijo a su madre que no sobreviviría. Sobrevivió. Y no solo eso: vivió más que muchos que se creían sanos. Huérfana temprana, criada en un entorno asfixiante, Alma no aceptó la condena silenciosa que otros le impusieron. Estudió idiomas, 12 en total. Aprendió latín, esperanto, chino, además de francés, inglés, italiano. Y no por vanidad: para ella, el lenguaje era un pasaporte. En 1919, con una maleta de cartón, una vieja máquina de escribir l...