En los años 20, la artritis era todavía un enigma. Muchos médicos creían que era una infección. Nadie sabía exactamente cómo tratarla, y menos aún cómo aliviar el sufrimiento de quienes la padecían. Pero en 1929, algo cambió. Philip Hench, médico de la Clínica Mayo, observó un caso que lo dejaría perplejo: un paciente de 65 años, que sufría terriblemente de artritis, comenzó a mejorar justo después de contraer una enfermedad hepática que le provocó ictericia. Era extraño. Inesperado. ¿Cómo podía el daño en el hígado aliviar los síntomas de la artritis? Hench se obsesionó con la idea de que el cuerpo, bajo ciertas condiciones, generaba una sustancia capaz de calmar la inflamación. La llamó “factor X”. Y durante años, lo buscó sin descanso. Mientras tanto, otras pistas emergían. En el siglo XIX, Thomas Addison ya había relacionado la atrofia de las glándulas suprarrenales con ...
No es una película. Fue su vida real. Mehran Karimi Nasseri perdió sus papeles cuando viajaba desde Irán a Europa. Sin documentos, sin patria, sin país que lo reconociera… quedó atrapado en el aeropuerto Charles de Gaulle de París. Y allí vivió durante 18 años. Dormía en un banco rojo, comía lo que le daban los empleados, y escribía en un diario mientras el mundo pasaba delante de sus ojos. Su historia fue tan impactante que inspiró la película La Terminal, dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Tom Hanks. Pero lo que en el cine parece conmovedor y esperanzador… en la vida real fue un drama silencioso. Nunca quiso firmar papeles que lo reconocieran como iraní. Decía que era británico. Se hacía llamar “Sir Alfred”. Quizá porque, en el fondo, ya no pertenecía a ningún lugar. Solo al pasillo frío de una terminal de aeropuerto. En 2022, volvió a su “hogar”. Volvió al aeropuerto. Y allí murió, de un infarto, como si ese lugar hubiese sido siempre su destino. La historia de Nasser...