La bella historia del descubrimiento de la NISTATINA En 1948, dos mujeres cambiaron la historia de la medicina... enviando muestras por correo. Rachel Fuller Brown, una química de Albany, y Elizabeth Lee Hazen, microbióloga en Nueva York, no trabajaban en la misma ciudad, ni tenían laboratorios lujosos, ni cátedras en universidades prestigiosas. Pero sí compartían algo más poderoso: persistencia, confianza y una misión común. Elizabeth recolectaba microbios del suelo, buscando entre lo que todos ignoraban. Luego los enviaba por correo a Rachel, quien los analizaba en busca de alguna propiedad antifúngica. Así, una y otra vez, enviaban y recibían cientos de frascos, como un experimento postal interminable. Hasta que uno de ellos, recogido del suelo de Virginia, cambió todo. Habían encontrado la nistatina, el primer antimicótico eficaz y seguro para uso humano. Curaba infecciones como la candidiasis, el pie de atleta y otras más graves que, hasta entonces, eran letales. Pero no sol...
Es la apariencia la que manda, será por eso que aparenta diez primaveras por encima de las vividas y le brilla la calva. Es genético.
Vas descubriendo que, a pesar de lo fabuloso del relato, se torna en operatividad real. Cuando debe ser, y estar en sí mismo un relato, con relatos de esos relatos, en el predominio de la ficción. Es decir, no es la narración o la descripción de la realidad, o al menos esa era la intención. Pero va el trazado echando cuerpo de crónica de una realidad descrita. Más, si no fuese el agregado estimulante de la imaginación y el suave empuje de la supuesta exageración, a primera vista; estaríamos pues saliendo del tiesto de intento literario, pasando a ser historia relatada, y no: ¡¡¡hay que echarle un poquito de temeridad al interpretar lo relatado!!! De la fabulación, pasamos a las memorias y las entrelazamos. Que la relación, la trayectoria en sí, aparenta acabar en lo real. Sin duda se nos torna la ficción una parte importante de la realidad. Será por eso que inspira la inercia como un peligro, desembocando en potentes motores tan apabullantes: que termina en propulsión y se impone a la ...