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LA MANO,LA VIDA, LA PLUMA... LA MANO, LA VIDA, LA PLUMA... ...cosas de la vida, que pasan,,...

LA MANO,LA VIDA, LA PLUMA...  LA MANO, LA VIDA, LA PLUMA... ...cosas de la vida, que pasan,,...
Tiramos de «la pluma» y nace un escrito para trasmitirlo. Igual con lo que otro puede decir y nos identificamos: lo brindamos y lo compartimos... Como algo más que nos hace saber que estamos. La fotografía o el dibujo lo capta... todos te abren las puertas de la imaginación. @AmonsuMontul -(aquelsoy)

FRENTE A LA -DOXA-: «EL CRITERIO»... que de niños vale; de adultos nos diferencia. (aquelsoy). AM

nistatina hay que ARREGLAR

 




La bella historia del descubrimiento de la NISTATINA
En 1948, dos mujeres cambiaron la historia de la medicina... enviando muestras por correo.
Rachel Fuller Brown, una química de Albany, y Elizabeth Lee Hazen, microbióloga en Nueva York, no trabajaban en la misma ciudad, ni tenían laboratorios lujosos, ni cátedras en universidades prestigiosas. Pero sí compartían algo más poderoso: persistencia, confianza y una misión común.
Elizabeth recolectaba microbios del suelo, buscando entre lo que todos ignoraban. Luego los enviaba por correo a Rachel, quien los analizaba en busca de alguna propiedad antifúngica. Así, una y otra vez, enviaban y recibían cientos de frascos, como un experimento postal interminable.
Hasta que uno de ellos, recogido del suelo de Virginia, cambió todo.
Habían encontrado la nistatina, el primer antimicótico eficaz y seguro para uso humano. Curaba infecciones como la candidiasis, el pie de atleta y otras más graves que, hasta entonces, eran letales.
Pero no solo salvó cuerpos.
La nistatina también detuvo la descomposición de documentos antiguos, cuadros, árboles, libros y obras de arte. Era un arma contra los hongos... en hospitales y en museos.
¿Y la fortuna que podían haber ganado? La donaron íntegramente.
Con las regalías del fármaco, Brown y Hazen crearon un fondo para apoyar a jóvenes científicos. Lo hicieron en silencio. Sin aplausos. Sin portadas.
Hoy, su legado sigue creciendo como los mismos hongos que alguna vez combatieron… pero con un detalle: esta vez, florece para bien.

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