«PRESUNTAS CONJETURAS»
Hilvanando retales
HILVANANDO RETALES. por RGH+
EVIDENCIAS... REALIDAD... SER OBJETIVO... en enero un RETAL que nos invite a pensar. Curiosa mentalidad cristiano/caritativa aquella; la de los que en esos momentos fueron pudientes. …
https://presuntasconjeturashilvanadas.blogspot.com/
Las vicisitudes, vivencias, sueños o elucubraciones compartidas; vecinos que fueron en celdas. Reconvirtiendo el espacio en atrio durante la noche: ¡sin parar de comparar! No cesando en rememorar tales relatos de esa propia existencia. Percibimos «un espejo parlante», hacemos de narrador: y en sí son presuntas.
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AVANCE
COMO PRÓLOGO:
Puede parecer algo presuntuoso detallar
medio centenario de existencia en un breve espacio; hilvanando retales de
aconteceres, con las conjeturas de la ficción. Recurrir a la memoria; la
imaginación y lo fantástico. Pueden parecer nimias y no lo son: porque son las
dos caras de la realidad y del mundo en el que existimos. De igual forma, se
tiene obligatoriamente que recurrir a exponer. Queda justificada la exageración, pero jamás
la mentira. La pasión propia de quién trata de contar lo vivido: ¡¡¡aún
viviendo!!! a su recopilador y narrador, y que este les de la forma precisa
para evitar el exaltar sólo lo que se estima muy valioso. Son pasajes
distintos, y a los que la conciencia te deja entrar. No es más… Lo objetiva la vida. Lo narra a la vez la obra en conjunto. La
mención de hechos, deja abierta la puerta a la creatividad de quién a este
texto se acerque: «debe añadir su visión para sí». En un principio fue todo tal
como la distante abuela le contó relatando: ancestros, memoria, penurias,
emigración, retorno, vivencias y algo más. ¡No vas a tener ni un pan que
echarte a la boca!, sentenció ella. Hasta llegar a la realidad actual. Pero es que se olvidan que: «Caminamos por la vida en paralelo a nuestro propio
universo».
(RgH+) …/…
En
enero… 1.-
¿Gentes buenas las de antes? /
TODO ESTÁ POR VENIR
Su tío
Alonso, el mayor de los hermanos, le contaba al sobrino: - «Fíjate que le prometían a la
virgen que había en el inicio del camino: ¡si las bestias cargadas
no caían!, sus mejores frutas en el altar (enrejado) dejarían». Y
así era. Tenían vecinos que casi no comían, pero era la imagen la que protegían:
¡Qué forma tan particular de entender la caridad! Confundir servilismo
psicópata ante una imagen inerte, que prolongarlo a la alimentación de los
seres cercanos. Su tío, en el atardecer, antes de que viniera el de la sotana
negra; con artes de un palo sustraía uvas, peras, higos, damascos… eso sí, a la
imagen -las gracias daba- dejaba algo para el cura, no sea que no
almorzara, y el resto para casa. Si no, apenas nada comían. Curiosa
mentalidad cristiano/caritativa aquella; la de los que en esos momentos fueron
pudientes. … y recuerdas: «No
sólo por sembrar florece la cosecha».





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