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Mostrando entradas de abril, 2026

LA MANO,LA VIDA, LA PLUMA... LA MANO, LA VIDA, LA PLUMA... ...cosas de la vida, que pasan,,...

LA MANO,LA VIDA, LA PLUMA...  LA MANO, LA VIDA, LA PLUMA... ...cosas de la vida, que pasan,,...
Tiramos de «la pluma» y nace un escrito para trasmitirlo. Igual con lo que otro puede decir y nos identificamos: lo brindamos y lo compartimos... Como algo más que nos hace saber que estamos. La fotografía o el dibujo lo capta... todos te abren las puertas de la imaginación. @AmonsuMontul -(aquelsoy)

FRENTE A LA -DOXA-: «EL CRITERIO»... que de niños vale; de adultos nos diferencia. (aquelsoy). AM

ARREGLAR CORTISONAS

       En los años 20, la artritis era todavía un enigma. Muchos médicos creían que era una infección. Nadie sabía exactamente cómo tratarla, y menos aún cómo aliviar el sufrimiento de quienes la padecían. Pero en 1929, algo cambió.        Philip Hench, médico de la Clínica Mayo, observó un caso que lo dejaría perplejo: un paciente de 65 años, que sufría terriblemente de artritis, comenzó a mejorar justo después de contraer una enfermedad hepática que le provocó ictericia.      Era extraño. Inesperado. ¿Cómo podía el daño en el hígado aliviar los síntomas de la artritis?      Hench se obsesionó con la idea de que el cuerpo, bajo ciertas condiciones, generaba una sustancia capaz de calmar la inflamación. La llamó “factor X”. Y durante años, lo buscó sin descanso.      Mientras tanto, otras pistas emergían. En el siglo XIX, Thomas Addison ya había relacionado la atrofia de las glándulas suprarrenales con ...

18 AÑOS... VIVIÓ EN EL AEROPUERTO DE GAULLE EN PARÍS.

No es una película. Fue su vida real. Mehran Karimi Nasseri perdió sus papeles cuando viajaba desde Irán a Europa. Sin documentos, sin patria, sin país que lo reconociera… quedó atrapado en el aeropuerto Charles de Gaulle de París. Y allí vivió durante 18 años. Dormía en un banco rojo, comía lo que le daban los empleados, y escribía en un diario mientras el mundo pasaba delante de sus ojos. Su historia fue tan impactante que inspiró la película La Terminal, dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Tom Hanks. Pero lo que en el cine parece conmovedor y esperanzador… en la vida real fue un drama silencioso. Nunca quiso firmar papeles que lo reconocieran como iraní. Decía que era británico. Se hacía llamar “Sir Alfred”. Quizá porque, en el fondo, ya no pertenecía a ningún lugar. Solo al pasillo frío de una terminal de aeropuerto. En 2022, volvió a su “hogar”. Volvió al aeropuerto. Y allí murió, de un infarto, como si ese lugar hubiese sido siempre su destino. La historia de Nasser...

RESIDUOS RADIACTIVOS POR BOMBA. «¿nunca más?»

En julio de 1945, un grupo de niñas de 13 años fue de campamento en Ruidoso, Nuevo México. Se bañaban alegremente en un río, sin saber que a pocos kilómetros, se acababa de detonar la primera bomba atómica del mundo: la prueba Trinity del Proyecto Manhattan. La chica que aparece al frente en la foto se llamaba Barbara Kent. Años después, contó lo que vivieron ese día: “De repente, una nube enorme apareció sobre nosotras. El cielo se iluminó de manera extraña, tanto que dolía mirarlo. Pensamos que era el sol, pero gigante.” Unas horas más tarde, empezaron a caer del cielo unos copos blancos. Las niñas, emocionadas, pensaron que era nieve. Se pusieron sus trajes de baño y jugaron en el río, riendo mientras se untaban “la nieve” en la cara. “Lo raro era que no estaba fría, sino caliente. Pero teníamos 13 años… y era verano.” Esos copos no eran nieve. Eran residuos radiactivos. A 64 km de allí, a las 5:29 a. m., había explotado la bomba. Nadie del pueblo fue advertido. Nadie fue evacuado....

El bombardeo de Dresde... allí murieron por asfixia.

                                                                                         Cuando las bombas cayeron sobre Dresde en febrero de 1945, miles de personas corrieron a refugiarse bajo tierra. Creían que allí estarían a salvo del infierno que devoraba la ciudad desde el cielo. Pero no fue así. Uno de los refugios antiaéreos más conocidos de la ciudad no pudo abrirse sino hasta siete años después del final de la guerra. Cuando finalmente lograron entrar, lo que encontraron fue un retrato congelado del horror. Muchos de los que se escondieron allí murieron por asfixia. Los refugios estaban sellados herméticamente para evitar la entrada de gases tóxicos, pero también impedían la renovación del oxígeno. Los cuerpos, al quedar aislados, comenzaron a semimomifica...