Un grupo de mujeres, con cadenas, palas y determinación, se interpuso entre el progreso y la destrucción. EN HONOR A MAGDALENA GARCÍA EN LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
EN HONOR A MAGDALENA GARCÍA EN LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. Activista medioambiental en Canarias que inició e impulsó la lucha contra la destrucción del Barranco de Arguineguín ante la construcción un macro proyecto desde presas con pocas condiciones.
PRINCIPAL impulsora de la recientemente APROBADA ley de protección del arbolado urbano en Canarias... que mediante una ILP ; algo verdaderamente arcaico y hasta antidemocrático: puesto que exige miles de firmas a lo antiguo a papel y boli... y encima mínimo de 12.000 - Pues gracias a Magdalena García se llegó a tener casi 18.000 - es una auténtico proeza el recoger todas esas firmas ACREDITADAS de las que ella solita recogió al menos el 70% ...
Su protesta presencial ante la amenaza de cortes de árboles indiscriminados como algunos DRAGOS y de otros como de MORALES/MORERAS centenarios o nuestras fuertes y a la vez delicadas palmeras...
Así muchas más iniciativas con denuncias por la mala gestión de los incendios forestales y otros... y hoy, algunos «verdi/lampiños» la quieren condenar al ostracismo y al olvido. PUES SI, EN CANARIAS CONTAMOS CON MUCHOS Y MUCHAS LUCHADORES POR NUESTRA NATURALEZA... gentes muy valiosas y luchadoras...
Pues si en Washington tienen este ejemplo... debemos reivindicar igualmente a nuestros hombres y mujeres que honestamente y por sus principios luchan por conservar nuestros entorno: en este caso, MAGDALENA GARCÍA, con la que muchos hemos estado hombro con hombro en batallas que quieren silenciar.
PERO NO SABEN QUE EL SOL NI LAS ESTRELLAS SE PUEDEN TAPAR CON UN DEDO.
Muchas gracias por su entrega y dedicación...
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Durante la construcción del Monumento a Thomas Jefferson en Washington D. C., ocurrió algo que casi no aparece en los libros de historia.
Un grupo de mujeres decidió que no permitiría que destruyeran el terreno… ni los árboles.
Cuando comenzaron las obras, a finales de la década de 1930, las excavadoras y las cuadrillas empezaron a talar cerezos y a remover grandes extensiones de tierra alrededor de la Cuenca del Tidal Basin, uno de los paisajes más emblemáticos de la ciudad.
Fue entonces cuando un grupo de mujeres ambientalistas y vecinas de Washington actuó.
No escribieron cartas.
No pidieron audiencias.
No esperaron permisos.
Se encadenaron físicamente a los árboles.
Tomaron palas de las manos de los obreros.
Rellenaron los agujeros que ya se habían excavado.
Se sentaron sobre la tierra removida.
Y se prepararon, literalmente, para ponerse delante de las máquinas.
Su objetivo no era destruir el monumento.
Era impedir que se destruyera irreversiblemente el entorno natural para construirlo.
Querían salvar los cerezos, el paisaje y el equilibrio ecológico del lugar.
Durante horas, el avance de la obra quedó detenido por cuerpos humanos encadenados a troncos, manos sosteniendo tierra, mujeres negándose a moverse.
Era una forma de protesta radical para su tiempo.
No había redes sociales.
No había cobertura en vivo.
No había hashtags.
Solo presencia física.
Solo resistencia directa.
Solo la decisión de decir: “Hasta aquí”.
Aunque el monumento finalmente se construyó, la protesta no fue inútil.
Obligó a modificar parte del proyecto.
Se conservaron más árboles de los planeados originalmente.
Y, sobre todo, dejó un precedente.
Fue una de las primeras protestas ambientales modernas en Estados Unidos.
Una señal temprana de que el desarrollo no podía seguir avanzando sin considerar el impacto sobre la naturaleza.
Mucho antes de que existiera el término “ecologismo”.
Mucho antes de que hubiera movimientos verdes organizados.
Mucho antes de que se hablara de cambio climático.
Un grupo de mujeres, con cadenas, palas y determinación, se interpuso entre el progreso y la destrucción.
Y dijo no.
No con violencia.
No con discursos grandilocuentes.
Sino con el cuerpo.
A veces la historia no la cambian quienes tienen el poder,
sino quienes se atreven a plantarse —literalmente— frente a él.
«Históricos Datos»

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