La llamaban Miss Morgan, pero la historia la conoce como Julia Morgan, la primera arquitecta colegiada de California.
En 1894, se graduó de la Universidad de California en Berkeley con un título en ingeniería civil. Su siguiente objetivo: París. Pero la prestigiosa École des Beaux-Arts la rechazó dos veces. ¿La razón? Era mujer.
Esperó. Luchó. Y finalmente se convirtió en la primera mujer en graduarse de la prestigiosa École des Beaux-Arts.
En 1904, fundó su propia empresa. Impresionó por su inteligencia, pagó a sus empleados de forma justa y dejó que sus edificios hablaran por sí solos. Durante las siguientes cuatro décadas, diseñó cerca de 790 edificios: reflexivos, innovadores y de una belleza atemporal.
¿Su obra más famosa? El impresionante Castillo Hearst, encaramado en lo alto de una colina californiana.
Julia Morgan nunca tuvo que alzar la voz.
Sus obras perduran de generación en generación: no solo construyó edificios, sino un legado.
Sus obras perduran de generación en generación: no solo construyó edificios, sino un legado.

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